¿Qué es la Fitoterapia?

La fitoterapia (proviene del griego- phytós ‘planta’ o ‘vegetal’ y therapeia ‘terapia’) es el uso de plantas medicinales que pueden utilizarse enteras o partes de ellas como hojas, flores, frutos, cortezas, tallos o raíces, para la prevención, la curación o el alivio de una amplia variedad de síntomas y enfermedades.

La parte de la planta medicinal  que contienen los principios activos  responsables de la acción farmacológica, se emplean en el tratamiento de alguna afección, puede suministrarse bajo diferentes formas galénicas: cápsulas, comprimidos, crema, decocción, elixir, infusión, jarabe, tintura, ungüento, etc

Casi siempre en la planta se encuentran varios principios activos, de los cuales uno de ellos determinaría la importancia de la especie para alguna aplicación.

Normalmente, las plantas poseen varios principios activos, acompañados de otras sustancias sin valor medicinal. Con gran frecuencia, los principios activos de las plantas medicinales no se distribuyen de forma uniforme por toda la planta, sino que se acumulan en ciertas partes, como las flores, hojas, raíces o semillas. La cantidad de principios activos tampoco es siempre la misma. Puede variar en función del hábitat, de la época de recolección o del modo de preparación. Por eso es importante recolectar las plantas en la época del año adecuada y secarlas y prepararlas con sumo cuidado.

Cada planta medicinal tiene una parte que contiene los principios activos responsables de su indicación terapéutica.

Los principios activos de las plantas medicinales son moléculas resultantes del metabolismo celular de las plantas, unas son principios inmediatos como los azúcares, proteínas o lípidos, pero la mayoría de ellas son metabolitos secundarios producidos en diferentes rutas metabólicas.

Propiedades terapéuticas de las plantas medicinales


“Contra cada padecimiento, crece una planta”.  Paracelso, siglo XVI

A diferencia de lo que sucede hoy, en la antigüedad a algunas plantas con propiedades terapéuticas reconocidas se las consideraba sagradas-

La fitoterapia occidental tiene sus raíces en las civilizaciones griega y romana. El reconocido médico griego Hipócrates dejó asentado un listado de casi quinientas plantas medicinales que se usaban en los lugares de curación de ese entonces, muchas de las cuales continúan empleándose en la actualidad. Aristóteles, por su parte, investigó el uso de plantas y fue quien llevó a cabo una de las primeras clasificaciones de ellas, en su caso según los efectos que éstas tenían en el cuerpo humano. Más adelante, entre invasiones romanas y exploraciones marítimas de los ingleses, Las plantas comenzaron a circular por doquier, comenzando a trasmitirse la “tradición herbolaría” de pueblo en pueblo y de generación en generación por el mundo occidental.

Clasificación

Según su acción sobre el cuerpo, la fitoterapia occidental clasifica principalmente las hierbas en:

– Antiespasmódicas: previenen espasmos.
– Antimicrobianas: combaten infecciones.
– Astringentes contraen los tejidos
– Depurativas: purifican la sangre.
– Emolientes: calman y enfrían tejidos inflamados o dañados.
– Estimulantes: activan partes corporales o sistemas con escaso funcionamiento.
– Hepáticas: ayudan al buen funcionamiento del hígado.
– Relajantes: distienden músculos y nervios.
– Tónicas: fortalecen el cuerpo.

Formas de empleo de las plantas medicinales

Uso interno: Cuando se ingiere por la boca, pasando al estómago y al resto del aparato digestivo. Desde allí ejercen su acción, bien sea absorbiéndose y pasando a la sangre, o actuando directamente sobre el interior del conducto digestivo (como la fibra o los mucílagos de algunas plantas).

Internamente se emplean las tisanas (infusión, decocción o maceración), y también los aceites, jarabes, jugos, polvos, tinturas, y otros preparados farmacéuticos galénicos.

Uso externo: Cuando la planta o sus preparados se aplican sobre la piel o las cavidades del organismo (boca, oído, vagina, etc.) sin pasar al conducto digestivo.

Para uso externo se emplean las mismas tisanas, jugos, aceites y otras preparaciones que para uso interno, aunque conviene que estén más concentradas.

Autora: Dra. Nuria Martínez López